Cadáveres futuros es una propuesta interesante, situada en un futuro distópico en el que los seres humanos son puestos a prueba, seleccionados cuidadosamente para ser reprogramados. Seres vivos que han tenido un pasado como cualquier otro, pero que comienzan a descubrir lo que son a partir de una hoja en blanco.
Este descubrimiento desde el cuerpo, el movimiento y los sonidos hace creer que son una creación nacida de la propia creación. Un sinceramiento con el mundo a través de nuevas miradas, bajo un orden omnipotente. Una fuerza en la voz que lo regula todo. ¿Se nos hace conocido?
Hay dos formas de ver esta obra: desde el adoctrinamiento que puede ejercer la religión en nuestra sociedad y, por otro lado, desde cómo el consumismo nos vuelve seres humanos tan regulares, de comportamientos predecibles, dentro de un capitalismo donde solo somos un engranaje más y, a veces, resulta tan difícil diferenciarnos unos de otros.
En un futuro no muy lejano, nos pareceremos más a estos personajes. La ciencia ficción cada vez se vuelve un lugar más creíble y con un discurso fácil de entablar conversación. Volviendo a la puesta en escena, los recursos audiovisuales funcionan como un gran apoyo, aunque nunca estaré de acuerdo con el uso de micrófonos en espacios tan cerrados y cortos. Sin embargo, por lo demás, el diseño sonoro y el juego de luces que entran en escena me parecen, desde mi perspectiva, un gran acierto. El trabajo actoral me deja un muy buen sabor de boca, aun cuando debo decir que no he visto a estos actores en otras obras a las que he asistido, aunque estoy seguro de que eso cambiará en adelante.
Finalmente, quiero aplaudir la propuesta de la obra, con sus detalles a mejorar, pero que como planteamiento cumple con buscar una reflexión y llevar al espectador a un cuestionamiento constante. Puede que mis impresiones sean acertadas o no, pero siempre es importante tener una mirada desde algún rincón. Y esta visita, después de un tiempo, a la Alianza Francesa de Miraflores fue, sin duda, una noche agradable.
